Ruta de los Miradores del Valle: crónica de una travesía al amanecer
Una caminata de 14 km entre olivares y crestas rocosas, con vistas que se abren justo cuando sale el sol. En esta crónica comparto la experiencia de recorrer la Ruta de los Miradores del Valle, un sendero de dificultad media que combina tramos de ascenso constante con pasos expuestos que requieren atención. El punto de partida es el aparcamiento de la ermita, y el camino asciende entre bancales de olivos hasta alcanzar el primer mirador a los 45 minutos. Allí el paisaje se abre hacia el valle y las montañas del fondo, iluminadas por una luz dorada que justifica madrugar. Durante la ruta hay dos fuentes de agua potable, aunque en verano conviene llevar al menos dos litros por persona. El refugio de la Pedriza, a mitad de recorrido, ofrece sombra y mesas de picnic, un buen lugar para reponer fuerzas antes de la última subida. La bajada se hace por un sendero distinto, más suave, que serpentea entre encinas y termina en un antiguo lavadero restaurado. Recomiendo llevar bastones para el tramo final y calzado con buen agarre, porque algunas piedras sueltas pueden jugar una mala pasada. Al final, la sensación de haber visto el valle despertar compensa cada gota de sudor.

